El mal no es real

“Todos los males humanos manifestados son un error. Y por lo tanto, no son reales.”

Cuando la humanidad entienda el verdadero significado de “el mal no es real”, y que lo que vivimos solo es resultado de nuestra equivocada percepción de lo que hay a nuestro alrededor sumado a la ignorancia de las verdades invisibles respecto a la vida contenidas en la mente, habremos sanado al mundo por habernos sanado a nosotros mismo.

Mi deseo más egoísta es ser quien muestre este camino.

Me frustra mucho encontrarme con gente a la que le expongo la idea de que el mal no sea real, y por lo tanto, pueda ser destruido en un segundo, y que me digan que “eso no es posible, lo que dices es una tontería”.

Primero porque es una prueba de lo engañados que estamos como humanidad. Y segundo, porque me da tristeza comprender que no entendemos lo necesario que es el trabajo de cada uno de nosotros en este tema.

Y es curioso, porque escucho constantemente que la gente se queja, preocupada, de que el mundo cada vez está peor. Pero si les dices que hay una forma de salvarlo, y que cada uno de nosotros es capaz de lograrlo, no lo creen. No pueden entenderlo.

He llegado a entender que comunicar la verdad, al menos la versión de la verdad sobre la vida que yo conozco, es imperativo para el avance del mundo. Tal vez te suene  arrogante, pero prefiero pensar que soy una pieza más del rompecabezas con el propósito de inspirar a la humanidad a alcanzar una nueva era de luz y que eso me obliga a actuar, hablar, compartir, convencer, en lugar de quedarme sentada, cruzada de brazos, guardándome la verdad que hoy conozco por temor a… yo qué sé.

Así es que ahí va, te voy a contar una de las partes más importantes de esta verdad, y es la siguiente. Escucha con atención:

Hay una diferencia entre “real” y “existir”. El mal no es real, porque no tiene sustancia. Es, meramente, la sombra opuesta a la luz, que es el bien y la verdadera naturaleza de todo lo que entendemos como vida. Pero el mal existe, porque el término existir viene del latín y significa “colocar hacia afuera”. Nuestro temor y nuestra equivocada percepción de la vida, ha “colocado hacia afuera” en este estado de consciencia lo que hoy entendemos como el mal.

El punto es que nosotros lo hemos colocado ahí, y nosotros lo podemos quitar. ¿Cómo? Entendiendo primero qué es en realidad el mal, y cómo es que lo manifestamos sin darnos cuenta.

Como ya expuse más arriba, el mal es una sombra. La verdad es la luz. Otra forma de entender el término “luz” sería “verdad”. Cuando entendemos la “verdad” estamos iluminados. En esa luz, no hay espacio para las sombras, es decir, para el mal. Sin embargo, estamos aquí con el propósito de desarrollarnos, y por ello, hay mucho que entender antes de poder experimentar esta luz que es la verdad.

Así es que, piensa en esto: la vida es consciencia. Cuando eres consciente de que eres, estás vivo. Y la habilidad de la conciencia, la vida, la mente (que son la misma cosa), es pensar. El pensamiento es nuestra herramienta para traer a la existencia (colocar hacia afuera, ¿recuerdas?) lo que hemos entendido o malentendido en la consciencia. Aquello de lo que, ahora, somos conscientes.

Entonces, si el mal es solo la sombra o la “oscuridad mental” (lo que no hemos entendido), el medio para eliminarlo de la existencia es pensando en conformidad con el bien, la verdad, la vida, que son la misma cosa.

Lamentablemente, lo hacemos mal, y por eso el mal no desaparece. Entiende esto: la mente no entiendo el “no”, y lo que hacemos al decir que “no queremos experimentar el mal”, es confundir a la mente. Lo que la mente entiende es el concepto de mal. Nada más. Si lo quieres o no lo quieres experimentar, eso da igual. Estás pensando en mal.

¿Ves la cantidad de obras, campañas, luchas que hay para erradicar el mal en el mundo? Desde leyes hasta organizaciones recaudando dinero. Bueno… eso no lo elimina. Al contrario. Le da fuerza y poder porque nuestros pensamientos colectivos están en hacernos conscientes del mal que, supuestamente, hay.

¿Cuál es la clave, entonces? Preparar el antídoto para el veneno, es decir, pensar en el opuesto. ¿Quieres sanar la enfermedad? ¡Piensa en la salud! ¿Quieres sanar la miseria? ¡Piensa en abundancia! ¿Quieres tener buenas relaciones con la gente que amas? ¡Piensa en amarlos por sus cualidades! 

El día que la humanidad entienda esto y se deje de distraer con el error, el mal va a desaparecer por sí solo. Pero para ello, todos los seres existentes necesitaríamos poner luz en el mundo. ¿Ahora lo ves? Entonces… ¿qué vas a hacer al respecto?

Para empezar, comparte este mensaje para que otros se hagan conscientes. Después, dime qué piensas. ¿Qué vas a hacer para poner el bien que falta en el mundo? ¡Cuéntame! #soyununicornio 

Y ya que estamos en esas, ayúdame a darle luz al mundo, empezando por el tuyo, uniéndote a mi Workshop gratuito “Mi próspero y mágico 2019”. 

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